Mont-de-Marsan
y el Armagnac

Las Landas, lo mejor está en el interior

Enclavado entre el inmenso pinar y las primeras colinas de Chalosse, se extiende una tierra llena de contrastes, donde el buen vivir, la naturaleza, el patrimonio, la cultura y la gastronomía se funden armoniosamente. Desde la ribera de Midouze hasta las bodegas de Bas-Argmanac, donde desde hace siglos se elabora uno de los aguardientes más famosos del mundo.

Tartas a Parleboscq
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Tartas, al ritmo del Midouze

Primera parada en Tartas, uno de los pueblos más antiguos de Gascuña. Este pueblo atravesado por el río Midouze se divide en una zona a ras del río, cuyas orillas ofrecen un fantástico lugar de paseo, y una parte alta que destaca por su patrimonio: no dejes de visitar la Maison de Jeanne d’Albret de principios del s. XVII y la iglesia de Saint-Jacques, con una fastuosa decoración interior. En la salida norte del pueblo, se encuentra el centro ecuestre Ous Pins, que es una referencia nacional en concursos completos y el punto de partida de muchas rutas a caballo para todos los niveles y durante todo el año.  En julio y agosto también es posible descender en kayak las aguas tranquilas del Midouze con salida en Tartas. Desconexión garantizada.

CANOE SUR LA MIDOUZE
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Mont-de-Marsan, ciudad de arte y fiesta

Mont-de-Marsan es una ciudad acogedora y famosa por sus fiestas, en particular las Fiestas de la Madeleine y el festival de Arte Flamenco en julio, los dos grandes eventos del año. Durante el resto del tiempo, el corazón de la ciudad palpita al ritmo del Midouze y sus orillas, salpicadas de bares y restaurantes, como la Villa Mirasol, elegante mansión construida en 1912 y transformada en un hotel de 4 estrellas con restaurante gastronómico. Un poco más allá queda «les Clefs d’Argent«, uno de los cinco restaurantes Michelín del departamento. La «ciudad de los tres ríos» cuenta además con un rico patrimonio medieval, mereciendo mención especial el torreón Lacataye. Este edificio del siglo XV alberga el Museo Despiau-Wlérick, uno de los principales museos de escultura de Francia. Muchas obras escultóricas adornan además las calles y plazas de la ciudad. Mont-de-Marsan es el punto de partida ideal para hacer actividades en la naturaleza: en bicicleta siguiendo la Vía Verde de Marsan y Armagnac, en kayak surcando las aguas del Midouze o en poni en el parque de animales de Nahuques, a no ser que prefieras darte un chapuzón en la Base de actividades al aire libre de Marsan…

Fêtes de la Madeleine
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Grenade-sur-l’Adour, una bastida a orillas del agua

Antes de poner pie en la tierra de Armagnac, es obligado acercarse al pueblo de Grenade-sur-l’Adour, bastida inglesa del siglo XIV que controlaba el paso del río Adour. La plaza mayor de los tilos, donde tienen lugar tres mercados semanales (lunes, miércoles y sábado), destaca por los dos campanarios de las iglesias Saint-Pierre y Saint-Paul y está rodeada de soportales que ofrecen resguardo a cafeterías y tiendas. Aquí convergen pintorescas callejuelas cuyos nombres recuerdan a las antiguas fortificaciones (calle de las murallas, calle de los antiguos fosos, camino de ronda) y que están flanqueadas por bonitas fachadas de entramado de madera. 

Al otro lado del Adour, en Larrivière-Saint-Savin, se erige la capilla de Notre-Dame-du-Rugby y su pequeño museo, mientras que al norte de Grenade-sur-l’Adour, en Bascons, la corrida landesa tiene capilla y museo propios.

Destinations - Marsan-Armagnac - Grenade-sur-l'Adour @sebastienchebassier
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Hontanx,un cierto aire toscano

A esta bastida de una sola calle se entra por un antigua puerta fortificada que recuerda falsamente a un campanario toscano, con su matacán y su cadalso de madera que alberga las campanas de la iglesia de Saint-Martin, la cual está separada del campanario. Un poco más adelante, la capilla Saint-Blaise del siglo XII, justo al lado del Château d’Aon, una casa fortificada del siglo XIII de aspecto imponente y severo, convertida hoy en alojamiento, restaurante y lugar de eventos.  Esta se erige frente al Grand Étang, un lago en cuyas orillas descansan un molino del siglo XIV, una pesquería y un puente, construido en el siglo XV con sillería, al más puro estilo romano. Tres rutas de senderismo, con salida y llegada a la plaza del pueblo, permiten descubrir los alrededores.

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Arthez-d’Armagnacy el Domaine d’Ognoas

Para descubrir todos los secretos del Armagnac, emprende rumbo al Domaine de Ognoas, en Arthez-d’Armagnac. De camino, haz una parada en el Château de Ravignan, en la aldea de Perquie, que atesora los recuerdos de las epopeyas militares, comerciales y religiosas de la familia De la Croix de Ravignan, y donde aún hoy producen un famoso Armagnac. En el Domaine d’Ognoas, la visita guiada nos lleva hasta una bodega de la época clásica que alberga el alambique más antiguo de Gascuña (1804), declarado Monumento Histórico. Aquí podremos empaparnos del espíritu del Armagnac, aprender a catar este preciado licor e incluso alojarnos en una de las antiguas casas de la finca. Ognoas es además el punto de partida de varias rutas. Al marchar, imprescindible hacer parada en Villeneuve-de-Marsan para tomar algo en una terraza, echar un vistazo al mercado de la plaza del pueblo, hacer acopio de productos landeses en la tienda de productos regionales Ô Champs… ¡O las tres cosas a la vez!

Alambic Domaine Ognoas
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Roquefort, milenario

Etapa obligada de los peregrinos del Camino de Vézelay, la iglesia Sainte-Marie de Roquefort, construida en el siglo XII con piedra caliza local, es una de las más notables de la región. Se encuentra en lo alto de un promontorio a cuyos pies convergen los ríos Estampon y Doulouze. Sus orillas invitan a pasear y dejarse llevar. El visitante también podrá descubrir los vestigios medievales de esta agradable bastida, sus murallas, torres, callejones, plazuelas, antiguos mercados, casas y palacetes, e incluso una antigua cárcel. Los sábados el mercado extiende sus puestos a lo largo de la avenida que lleva a la plaza de toros, íntegramente construida en madera a principios de los años 50. Antes de irte de Roquefort, no dejes de visitar el Espace Découverte de Marc Darroze, con una colección de 200 armagnacs, un espacio de cata y una tienda. Otra parada muy recomendable es Retjons para descubrir los frescos del siglo XIII de su capillita romana, aislada en medio de la naturaleza.

Roquefort
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Saint-Justin,etapa gourmet

La bastida de Saint-Justin, fundada en el siglo XIII, conserva una bonita plaza porticada rodeada por casas con entramado de madera, típicas de las bastidas del Suroeste francés, así como tres torres de defensa octogonales, un camino de ronda adornado con flores a lo largo de las antiguas murallas y una curiosa cárcel. Disfruta de un agradable paseo por sus callejuelas, siguiendo la Ruta del Patrimonio o siéntate en una de sus cafeterías o restaurantes. Al este del pueblo se erige el Castillo de Fondat, edificado en el s. XVII. Los dominios de este encantador y pintoresco castillo renacentista albergan una excepcional colección de árboles raros, como un gigantesco olmo zelkova, clasificado como Árbol Destacado de Francia.

Saint Justin Mairie
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Labastide-d’Armagnac, joya de Gascuña

Labastide-d’Armagnac es la joya de las Landas y uno de los pueblos más bonitos de Francia. Este pueblo despliega sus encantos alrededor de la plaza mayor entre casas de entramado de madera, columnas y soportales. Una imponente iglesia fortificada remata el conjunto.  Disfruta de este ambiente único en una de las terrazas de la plaza, a no ser que prefieras ir al Tortoré, una cafetería situada unas calles más allá, abierta en 1885 y a la que merece la pena acercarse tanto por su caché como por Colette, su inimitable encargada. Talleres de artistas y otras curiosidades se intercalan en las calles medievales, como un templo protestante edificado en 1607, hoy transformado en espacio expositivo. Labastide-d’Armagnac forma parte además de la red mundial Cittaslow, que aglutina a ciudades con un ritmo de vida sosegado. Al salir del pueblo en dirección a Gers, se erige la Capilla de los Ciclistas, templo nacional dedicado a los amantes de la bicicleta, en cuyas paredes se exhiben numerosos maillots de ciclistas campeones.

Armagnac en fête
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Gabarret y Escalans, en el corazón de Argmanac

De camino a Gabarret, parada obligada en Mauvezin-d’Armagnac, discreta bastida de una sola calle en medio de los viñedos, sacada directamente de una película de capa y espada. Último pueblo landés destacado antes de llegar a Gers y Lot-et-Garonne, Gabarret es además el punto de partida de la Vía verde de Marsan y Armagnac, que llega hasta Mont-de-Marsan, y punto de entrada de la Scandibérique en las Landas. Visita su colorida plaza de toros, su hipódromo campestre y la Maison du Gabardan, última residencia medieval del pueblo, en la actualidad sede de la oficina de turismo con un espacio expositivo y de venta de productos artesanales, vitícolas y gastronómicos.

En el pueblecito de Escalans, ubicado a unos pocos kilómetros, se erige la altiva silueta del Castillo de Caumale, con sus cinco imponentes torres, y del Castillo de Buros, que cuenta con un bistró-restaurante, alojamientos de 3 estrellas y dominios donde se crían vacas para la corrida landesa.

Château de Buros
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Parleboscq, el pueblo de las siete iglesias

Termina esta ruta por el Armagnac landés visitando Parleboscq, un pueblo que tiene la particularidad de contar con nada menos que siete iglesias. Las más notables son la de Sarran, Saint-Martin d’Espérous y Saint-Cricq. Aquí podrás hacer disfrutar además de una ruta de senderismo entre viñas, fincas agrícolas, lagos y robledales. La iglesia de Laballe, por su parte, pertenece a una finca vitícola del mismo nombre. Una espléndida bodega donde la octava generación de la familia Laudet sigue elaborado con mucho mimo armagnac, una historia que se remonta a hace dos siglos, iniciada por su ancestro Jean-Dominique en 1820. No muy lejos, el Château de Lacaze, palacete del siglo XVI restaurado hace poco, esconde tras de sí unas altas torrecillas almenadas de cinco pisos y un torreón cilíndrico.